La quiebra de iRobot y el impacto de un acuerdo fallido con Amazon: el análisis del cofundador

La emblemática empresa estadounidense iRobot, creadora de los robots aspiradores Roomba, se ha declarado en bancarrota bajo el Capítulo 11 de la legislación de Estados Unidos, marcando el fin de una era en la robótica doméstica tras más de tres décadas de innovación. La noticia, comentada por el propio cofundador Colin Angle, pone de manifiesto no solo desafíos comerciales sino también el papel de la regulación y la competencia global en el sector tecnológico.

Un final anunciado

Según el reportaje de (IEEE Spectrum), la declaración de quiebra no sorprendió a quienes siguieron de cerca la evolución de la compañía. iRobot ha firmado un acuerdo para ceder todos sus activos a su socio chino de fabricación, Shenzhen Picea Robotics, en un intento por reestructurar sus finanzas y asegurar su viabilidad futura, aunque bajo control de terceros.

La adquisición de Amazon que nunca fue

Uno de los puntos centrales en el análisis de Colin Angle fue la cancelación de la adquisición por parte de Amazon en 2024. En agosto de 2022, Amazon había anunciado un acuerdo para comprar iRobot por unos 1 700 millones de dólares, valorando tanto la tecnología de Roomba como su potencial para integrarla en el ecosistema de dispositivos domésticos inteligentes del gigante del comercio electrónico. Sin embargo, los reguladores antimonopolio, especialmente en la Unión Europea, expresaron objeciones sobre posibles efectos negativos en la competencia, particularmente en el mercado de robots de limpieza y plataformas de venta en línea. Esto llevó a que Amazon y iRobot rescindieran el acuerdo, con Amazon pagando una compensación de 94 millones de dólares.

Angle ha señalado que este desenlace —en su opinión— privó a iRobot de una de las rutas más viables para competir globalmente, especialmente frente a rivales extranjeros con fuerte apoyo estatal y economías de escala. En declaraciones recogidas por IEEE Spectrum, afirmó que el bloqueo regulatorio fue un factor decisivo que contribuyó a la actual situación financiera crítica de la compañía.

Competencia global y presión del mercado

El entorno competitivo en el mercado de robots domésticos ha cambiado radicalmente en los últimos años. Empresas chinas como Roborock, Ecovacs y otras han incrementado su presencia global con productos más asequibles y tecnologías competitivas, apalancadas en parte por apoyo estatal y acceso a mercados internos amplios. iRobot, aunque pionera y marca reconocida mundialmente, vio disminuir su cuota de mercado ante esta oleada de competidores que invirtieron agresivamente en innovación y expansión.

Consecuencias internas y reestructuración

Además del anuncio de bancarrota, iRobot ya había iniciado medidas profundas de reestructuración tras el colapso de la compra por Amazon, incluida la reducción de plantilla en alrededor del 31% y la salida de Colin Angle de sus cargos ejecutivos. Estas decisiones reflejaron tanto la presión financiera como la necesidad de ajustar el rumbo estratégico de la empresa.

Mirada al futuro

Aunque el proceso de bancarrota y la adquisición por parte de Picea Robotics apunta a reforzar la base financiera de iRobot y mantener operaciones y servicios, el cambio de control plantea interrogantes sobre la dirección técnica y comercial de la marca en el largo plazo, así como sobre la gestión de datos y la propiedad intelectual de tecnologías conectadas a hogares de millones de usuarios.

En conjunto, la historia de iRobot ilustra cómo la interacción entre regulación, competencia global y decisiones estratégicas corporativas puede determinar el destino de empresas tecnológicas emblemáticas. El caso también abre el debate sobre cómo equilibrar la protección de la competencia con la necesidad de permitir rutas de crecimiento y consolidación para innovadores nacionales.

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